Todo está permitido
Casi puedo ver la ira y la mirada despectiva de los puristas del lenguaje (en el remoto caso de que alguno de ellos se acerque a este sitio): Al escribir en un blog, todo está permitido, o casi todo, con tal de que sea comprensible y contribuya a comunicar una idea. Me refiero al uso y abuso de listados, a las negritas, cursivas, palabras en inglés, abreviaturas, neologismos y contracciones coloquiales del lenguaje… todo con tal de comunicar efectivamente, de sintonizarnos con nuestro público, de echar abajo algunas barreras que, querámoslo o no, dificultan la transmisión de los pensamiento, pero… (siempre hay un pero)… todo esto debe hacerse sólo por necesidad, no por deporte o por ignorancia. Dicen por ahí que las únicas personas con derecho a destrozar el idioma son aquellas que lo conocen a fondo, y estoy de acuerdo con esto: darle en la madre al español amerita un precio muy alto: amarlo profundamente y, aún así, darle una patada y romperlo un poco para obligarlo a cumplir con el objetivo de toda lengua: trasladar un pensamiento desde una cabeza a la otra por medio de las palabras.