Primer Día Primer Insomnio
Aug 11

Cuando acaba el día, viene el grito. Pero nadie escucha. Para hacerlo, hay que prestar mucha atención, fijar la vista, callar los pensamientos un instante. Eso es lo más difícil: No pensar. Los gatos, esos animales nocturnos e impredecibles, escuchan el silencio mejor que nadie. El grito, dirán ellos, es una pausa en la línea del silencio. Otros lo comparan a una mariposa retratada justo después del alba. La mayoría, sin embargo, opina que el grito es como una pluma posándose en el ojo abierto de un cadáver.

© Andrés Borbón 2007

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