Para quienes no lo recuerden, Lysenko fue un científico ruso que afirmaba que las características adquiridas podían heredarse, tras muchas generaciones. Así, por ejemplo, si uno le corta las orejas a una vaca, a los descendientes de la vaca, y así sucesivamente, con el tiempo nacerían vacas desorejadas. Por supuesto que eso es una estupidez, pero hay quien sigue creyéndolo. Recuerdo una anécdota cómica en la que un colega de Lysenko lo interpeló en la Academia de Ciencias Rusa sobre su teoría y le preguntó que si pensaba que su teoría era cierta cómo explicaba que siguieran naciendo vírgenes. Llevada al extremo, esta teoría hizo pensar a Stalin que los hijos de soldados altamente entrenados serían mejores combatientes, y los que descendieran de una larga cadena de campesinos serían mejores en las faenas del campo. Con el tiempo, pensaba, habría estirpes de rusos especializadas en cada rama de la actividad humana. Era inconcebible que el hijo de un herrero quisiera escribir novelas, o que un escritor tuviera por hijo a un dirigente político. Ahora me explico por qué no sé escribir: En mi árbol genealógico hay contadores, maestros, dentistas, abogados, ferrocarrileros, militares y hasta orfebres. De una mezcla así no podía resultar nada bueno.
Aug 21