Primer Fuego escribir
Aug 24

El segundo día se parece tanto al anterior y al que sigue, y al último, que no valdría la pena hablar de él si no fuera porque, a fin de cuentas, se trata de un momento distinto en el tiempo, tan particular que podría ser el punto de partida, el inicio, la inauguración de una vida nueva. Así, todo segundo día puede convertirse en el primero y, claro, en el último. A ningún día, como a ningún hombre, le gusta ser el segundo, el tercero o el número cien. Ser el primero o el último tiene cierto prestigio.

© Andrés Borbón 2007

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