El llanto, dicen algunos, tiene tanto y tan poco que ver con la tristeza que para conocer la exacta relación entre ambas es indispensable, primero que nada, conocer el motivo de las lágrimas, la identidad del llorante y, de ser posible, la hora del día. Llorar por la mañana es trivial, por la tarde es lastimoso mientras que de noche es el equivalente a invocar a todos los demonios conocidos, a todas las desdichas del mundo, a todas las congojas, al último de lo quebrantos.
Sep 11