… el blog es como el lobo del cuento de Caperucita: Se disfraza de algo inofensivo, inocuo y hasta benigno. Es después de un tiempo que uno se encuentra preguntando: ¿Y de dónde te han salido esas garras, abuelita? Lo que comienza como un juego, como una posibilidad de catarsis, termina convirtiéndose en una grata servidumbre, en una alternativa que deslumbra por su inmediatez, por su oculto poderío. Para cuando el blog se quita el disfraz y vemos los colmillos, la pelambre y los ojos inyectados, ya no tenemos miedo de él…
Sep 13
October 10th, 2008 at 10:47 am
Podrían habérmelo advertido antes -je-
Para cuando el blog se quita el disfraz nosotros resultamos ser los temibles, no nada más hemos perdido la inocencia, se nos ha insuflado esa suficiencia ególatra que nos hace defendernos de las verdades alternas.