
Mi primer encuentro con la literatura de Sawyer tuvo lugar hace poco, menos de un año. En algún foro literario escuché hablar de su trilogía, y como en ciencia ficción todo son sagas, inicialmente me hastió la idea de embarcarme en otra lectura serial. Sin embargo, pronto las curiosidad venció mis reservas (que en cuestión de libros siempre han sido pocas) y abordé la lectura del primer tomo de El Paralaje Neanderthal. Al poco tiempo (a las pocas horas) estaba enganchado. Trata, en resumidas cuentas, de un supercomputador cuántico, de la existencia de un universo paralelo donde prevalecieron los neanderthales y de la posibilidad de viajar entre ambos universos. Pero no fue eso lo que me atrajo, sino el suave tono de crítica social del libro. Canadiense, Sawyer tiene muy claras algunas prioridades, como la conciencia ecológica y la necesidad de cesar la autodestrucción. Un autor norteamericano, seguramente, habría visto las cosas desde otra perspectiva. La trilogía no me duró ni una semana. Homínidos, Humanos e Híbridos, así se titulan los tomos que componen esta serie y puedo decir que mi fe en la ciencia ficción renació, tras haber estado en animación suspendida durante bastante tiempo.
La literatura de Sawyer es ágil, económica y cuidada. No hay las típicas circunnavegaciones técnicas que uno suele encontrar en otros autores, pero se mantiene siempre a la vanguardia y basa algunas de sus suposiciones fantásticas en hechos científicos reales, sin fatigar al lector tratando de demostrar su sabiduría. El tercer tomo es, con mucho, el menos brillante, pero ya que se ha uno metido hasta el cuello con los dos primeros tercios, bien vale la pena leerlo para conocer el final de la historia.