Constancia en el estilo
Una de las cosas más difíciles de conseguir en un blog, definitivamente, es la constancia. No me refiero a la constancia en el número de artículos publicados, sino a la constancia en el estilo, lo cual es un asunto infinitamente más complejo.
Escribir de determinada forma tiene sus ventajas: En primer lugar, entregamos un producto homogéneo al lector y, en segundo lugar, ubicamos nuestro espacio en un nicho bien definido.
No son pocos los blogs que están escritos por dos o más personas, y aunque las distintas voces aportan cierta variedad, es muy difícil que los distintos tonos confluyan en un acorde armónico. Por eso, quien pretenda hacer un blog colectivo, debe cuidar este aspecto más que nada ya que la “disonancia” entre las voces puede resultar desagradable.
Cuando se trata de un solo autor, el asunto podría parecer más simple. Sin embargo, somos seres humanos y nuestras emociones, intereses y los sucesos que experimentamos día a día influyen de manera directa en la forma en que nos comunicamos. Es necesario que el blogger esté atento a estas variaciones y trate de mantener un estilo constante, pero sin caer en la monotonía.
No es algo sencillo, pero es indispensable para el buen desarrollo de nuestro proyecto.