El humor en el blog
El humor es un arma de dos filos: Puede hacer que un blog triunfe o que fracase estruendosamente. ¿De qué depende? Del blogger, evidentemente.
Hay personas a quienes les basta abrir la boca para hacer reír a los demás, pero que cuando se ponen a escribir pierden toda la gracia que tienen en persona. Otros, por el contrario, son incapaces de contar un chiste, pero que cuando teclean producen cosas hilarantes. Y no es que seamos dos personas distintas, sino que la comunicación verbal directa y la comunicación escrita son dos cosas distintas.
A todo blog le viene bien un poco de humor. No importa que estemos tocando el tema más serio del mundo, una pizca de comicidad siempre es bienvenida por el lector.
¡Pero cuidado!
Si el humor no se nos da y al escribir somos más tiesos que una estatua, abstengámonos, ya que no hay nada más deprimente (y desagradable) que un chiste mal contado, que un blogger que se quiere hacer gracioso y resulta pesado como un costal de cemento. En tal caso, los lectores saldrán corriendo en estampida y será muy difícil recuperarlos. Hay bloggers que redactan muy bien, pero que son serios, y eso está bien, mientras lo sepan y lo acepten.
Lo que no es aceptable es desperdiciar esta habilidad si es que la tenemos, ya que el humor es, y seguirá siendo, un arma poderosísima, un instrumento para romper rigideces y para amenizar el tema más aburrido.
Y una cosa más:
Si decidimos utilizar el humor, seamos respetuosos. Hay blogs que pecan de vulgares, que atraen a unos cuantos mentecatos pero que en el fondo ofenden al lector. Muchos creen que llenar páginas y páginas con groserías los hará triunfar, y el truco puede funcionar durante un tiempo pero, a la larga, lo único que consiguen es cavar su propia tumba. El humor de alguien que escribe jamás debe traspasar ciertos límites, que están dictados por la inteligencia, el respeto y por el buen gusto.