Twitter vs Blogs

por Andrés Borbón.    September 25, 2009

Tal vez debí haber titulado este post “Blogging vs Microblogging”, pero bueno, me pareció mejor ser específico ya que, hoy por hoy, hablar de microblogging es lo mismo que hablar de Twitter.

Creo que las fronteras entre estos dos medios de comunicación son bastante claras. En twitter, no podemos escribir más de 140 caracteres a la vez (unas dos o tres líneas), además de que los mensajes no pueden contener elementos multimedia. Es el equivalente a comparar el telégrafo con un libro. Los recursos con los que actualmente cuenta twitter son mínimos, pero posee una cualidad: La inmediatez.

Es una combinación de miniblog con un agregador de noticias tipo Google Reader. Los pequeños mensajes, que pueden contener links, se difunden a mayor velocidad, pero contienen menos información y, con frecuencia, sirven para enlazar contenidos más extensos y difundirlos de forma más efectiva. Es como el SMS de la web, con la ventaja de que es gratuito, de que podemos seguir a diferentes personas y de que otros pueden seguirnos.

Sin embargo, el 90% de lo que se difunde a través de twitter son mensajes del tipo: “Buenos días”, “Estoy cansado”, “Ya me voy a dormir”. Son pocos los usuarios que sacan jugo a este instrumento de forma efectiva, y se ha convertido en la herramienta preferida de muchos bloggers porque se enteran de noticias a una velocidad casi instantánea, siempre y cuando sigan a las personas adecuadas.

Por eso muchas personas no le hallan “sentido” a twitter. Y muchos bloggers dicen que si desean escribir sobre algo importante, harían una entrada en su blog. Twitter se ha convertido, pues, en una red de distribución de noticias, en una forma de estar en contacto con el día a día de una persona y en un enorme portal de rumores, chismes y discusiones no siempre agradables.

Como siempre, es difícil decirle a alguien cómo debe usar twitter, ya que esto dependerá de sus intereses y del tiempo que disponga para seguir a sus contactos, pero una cosa es cierta: Twitter es poderoso, poderosísimo, aunque resbaladizo y difícil de controlar como todos los medios masivos de comunicación.