Reciprocidad en el blog

por Andrés Borbón.    October 1, 2009

Ningún blog surge de la nada. No hay creación espontánea en la blogósfera. Tal vez la haya habido en sus primeros tiempos, pero en el momento actual los blogs son derivaciones de otros blogs. Las ideas son derivaciones de otras ideas y esta relación debe ser reconocida personal y públicamente por el blogger.

Muchas veces desconocemos la fuente de donde provienen los contenidos, o vienen de sitios que no aluden a la fuente original y no podremos indicar el origen de nuestra información. Sin embargo, la mayor parte de las veces, podemos, y debemos, colocar un enlace al origen de las imágenes, texto u otros elementos que usemos.

¿Para qué?

Bueno, en primer lugar, para otorgar el crédito a quienes han creado los elementos que usamos y, en segundo lugar, para favorecer la conversación a través de la reciprocidad. Si enlazamos una fuente, es probable que el dueño de estos contenidos se dé cuenta de ello y nos haga una visita que resulte en una relación mutuamente provechosa. También brindamos a nuestros lectores el material original de donde hemos extraído algún dato, y ellos podrán ampliar sus conocimientos al respecto, o simplemente comparar lo fidelidad de nuestra cita.

Sin embargo, esto se está volviendo cada vez un asunto más complicado, ya que con gran frecuencia hallamos contenidos que no hacen referencia a la fuente original. ¿Es válido citar la fuente en estos casos? Debo reconocer que tengo ciertos pruritos a este respecto.

Imaginemos que A crea un contenido, y que B lo reproduce, pero no cita a A. Nosotros (C), tomamos la información de B, pero B no es la fuente original. ¿Qué debemos hacer? En lo personal, si B es una fuente seria y “olvidó” por una ocasión citar su fuente, coloco un enlace hacia ellos. Pero si B es un sitio que jamás cita sus fuentes, no lo cito. Sé que esto se parece demasiado al dicho de “ladrón que roba a ladrón…”, pero honestamente es un problema en el que nadie parece ponerse de acuerdo. Lo ideal, tal vez, sería no reproducir nunca contenido de fuentes que no citan al origen último, pero ello implica descartar una enorme cantidad de información interesante. Un dilema difícil de resolver, sin duda y aún los sitios más serios publican con frecuencia material apócrifo, ya que éste es relevante y de interés para los lectores.

Una solución parcial sería colocar una leyenda, instando a cualquier persona que conozca el origen del material a comunicarse con nosotros para de esta manera dar el crédito que merece el autor.