Imaginación

por Andrés Borbón.    December 3, 2009

Uno de los elementos indispensables en un blogger es la imaginación. Como en el caso de cualquier persona que trabaja con elementos comunes y crea cosas nuevas (en este caso se trata de las palabras), es preciso que el blogger entienda la necesidad de que el lenguaje, el tono o la historia que está contando tenga un mínimo de originalidad, de novedad.

No digo con esto que un blog deba convertirse en un cúmulo de cuentos e historias fantásticas, sino que es preciso entender que aún en la cotidianeidad de historias conocidas por todos, existe espacio para la innovación, para la creatividad. A veces la brecha es estrecha, pero en ocasiones tenemos un filón que hay que aprovechar al máximo, explotando las muchas o pocas dotes narrativas que tenemos y entrenándonos en cada entrada como si fuésemos a participar en una competencia deportiva.

Si bien hay bloggers natos, la mayoría son producto del esfuerzo, del estudio y de la práctica.

Caminar, antes de correr

por Andrés Borbón.    December 2, 2009

La historia natural de un blog (y de un blogger) tiene una secuencia básica que, con pocas excepciones, no puede ser alterada. El éxito, por desgracia, se encuentra al final de esta línea, y el resto se compone de trabajo… innumerables horas frente al teclado, leyendo otros blogs, comentando, pensando y evaluando lo que se ha hecho y lo que resta aún por hacer. Tratar de alterar el orden natural de las cosas es inútil, absurdo, y no conduce a otro paradero que a la desesperación y al eventual abandono del proyecto.

Por eso es indispensable que el blogger disfrute lo que hace. En una analogía con los viajeros, el buen viajero disfruta el traslado y el destino mientras que el simple turista sólo está interesado en llegar a un punto del mapa.

Si hay gozo al escribir cada post, el éxito se consigue con cada entrada, con cada comentario, con cada vez que pulsamos el botón de “Publicar”

El nombre del blog

por Andrés Borbón.    December 1, 2009

Ponerle nombre a un blog no es, como podría pensarse de primera intención, algo sin importancia, o secundario. Por lo general, es lo primero que ve el lector cuando entra a nuestro sitio, y lo que más fielmente permanece en su memoria.

No son pocos los blogs sin un título visible (o sin él, de plano) y esto, por lo menos desde mi perspectiva, me parece un grave error. No solamente porque va en contra de las reglas del SEO (Search Engine Optimization), sino porque el lector no sabe en dónde está.

También puede darse la situación de que el blog no indique de qué trata éste, o de que dé una idea errónea al respecto. Muchos blogs cambian de temática con el tiempo, pero el nombre permanece inalterable y en estos casos, aunque nos duela, lo más inteligente es cambiar de nombre a nuestra página web. Se perderán algunos lectores, pero ganaremos en claridad, en congruencia.

El nombre de nuestro blog puede, en algunos casos, ser la clave del éxito o del fracaso, atraer a cierto tipo de público y alejar a otro y ayudar o impedir que ganemos reputación en la red.

Como se ve, no es un asunto trivial.

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