Asumir los riesgos
Cada vez que ponemos un punto, una coma, que expresamos nuestra opinión o que nos comunicamos con nuestros lectores, estamos asumiendo un riesgo, vulnerando de una manera u otra nuestra intimidad, cambiando, abandonando el pasado.
La mayor parte de las veces estos riesgos son mínimos, insustanciales, irrelevantes. Pero conforme las palabras, los puntos y las comas se van acumulando en la bitácora, sus efectos se suman y nos sumergen en las consecuencias de lo que hemos creado y que muchas veces no tomamos muy en serio o que no previmos.
No se trata tampoco de tejer planes maquiavélicos para que cada pieza sea irreprochable, pero sí de estar conscientes de que los pequeños cambios se vuelven grandes, y que el blog, a fin de cuentas, es la suma de nuestras decisiones.