Mantener una audiencia fiel

por Andrés Borbón.    January 16, 2010

La mejor (y la única forma) de mantener una audiencia fiel es comprometernos con el trabajo del blog. Eso lo saben muy bien los medios tradicionales (periódicos, revistas, etc.) y por ello gastan cantidades exorbitantes de dinero para asegurarse que el producto saldrá mes con mes (o diariamente, según sea el caso). Cualquier retraso en la publicación del producto (lo entienden a la perfección) puede tener consecuencias catastróficas.

Obtener algo de atención hacia nuestro blog no es difícil. Sin embargo, debe mantenerse a como dé lugar la frecuencia de publicación. No hay nada peor para un lector que prepararse una buena taza de café, encender el ordenador, dirigirse a su sitio preferido y ver que no se ha publicado nada nuevo, que no hay lectura para ese día.

Es como si estuviésemos acostumbrados a ver el noticiario de las 6 de la tarde y lleváramos meses (o años) viéndolo sin fallar. Un buen día, encendemos el televisor y en lugar del esperado rostro conocido del locutor hay un programa de ventas por televisión. Eso, en muchos casos, es suficiente para que la audiencia se desplome y que el rating tarde semanas o meses en recuperarse (si alguna vez lo hace).

Muchos “puristas” del blogging dirán que esto es mentira, que el lector fiel regresará, que los niveles de audiencia no son tan caprichosos como lo presento aquí, que el blogger debe escribir lo que se le apetezca y en el momento en que lo desee, pero esto contradice radicalmente mi experiencia. Tengo ya varios años escribiendo en diversos blogs y he podido observar este fenómeno más de una vez.

Por eso los grandes blogs publican contenido de forma cotidiana y regular. Difícilmente dejan pasar un día sin sacar al menos un par de notas. A los lectores no les importa si ese día las cosas se nos han complicado y no tuvimos tiempo de escribir. Ellos, como consumidores de un producto, esperan que éste se encuentre disponible cuando lo requieren.

Es importante establecernos metas realistas. Si podemos escribir solo un artículo a la semana, hagámoslo, pero que no haya semana sin que ese artículo vea la luz. Y si es un post diario, deberemos atenernos a esa rutina, llueva truene o relampaguee.

Si, por alguna razón, debemos apartarnos de nuestra rutina habitual, habrá que explicar claramente a nuestros lectores las razones del retraso y tratar de que la situación no se repita. Puede ser pertinente, incluso, una disculpa, pero esto podría ser algo excesivo aunque yo, en lo personal, he llegado a hacerlo.

Bajo ninguna circunstancia debemos olvidar el compromiso que tenemos con quienes nos leen, y tratar de adquirir estos hábitos cuando nuestro blog comienza a tener éxito puede ser un momento tardío. El buen blogger debe forjarse estos hábitos desde el inicio, cuando da sus primeros pasos y todo dependerá, evidentemente, de los planes y expectativas que tenga para su espacio. Si el blog es un mero divertimento, habrá que tenerlo claro desde el principio, pero si el escritor busca influir en los demás, ser escuchado y conseguir autoridad, dinero, prestigio o cualquier otra cosa, será necesario pensarlo desde el principio y establecernos un itinerario acorde a nuestro tiempo, energía y aspiraciones.