De vuelta al asunto de la constancia
¡Por Belcebú! He dicho miles de veces en este blog (Ok, no han sido tantas, pero valga la expresión) que una de las cosas más difíciles de conseguir en un blog es la constancia, y yo mismo he caído en este pecado capital, dejándome llevar por la hueva, la apatía, la flojera, el tedio o como quieran llamarle. En fin, que lo que nació como un proyecto que, teóricamente, no se detendría bajo ninguna circunstancia terminó sucumbiendo al desinterés, al principal problema de todo blogger y que es esa frase que solemos repetirnos una y otra vez y que dice: “Mañana lo compensaré”. Eso es más falso que el tricornio de Satanás, y lamento que un blog que habla del blogging haya caído durante varios meses en el pecado contra el que intentaba prevenir a los lectores: La ruptura de los proyectos. Bueno, espero que esto me haya servido de lección y espero que de ahora en adelante las cosas sean mucho menos difíciles, que no se me olvide nuevamente escribirle a este blog con cierta regularidad y que pueda seguir el paso del ritmo que me he impuesto y que, justo es decirlo, terminó fatigándome, aunque todos sabemos que esto es cosa de organización, no de energía ni de grandes y portentosas ideas.
Sin embargo, creo que ahora en esta Segunda Temporada del blog, cambiaré un poco el formato. Trataré otros temas además de aquellos que tienen que ver directamente con el blogging y es muy probable que incluya cosas un poco más personales, menos técnicas y menos rígidas. Procuraré que las entradas no sean excesivamente largas. Digamos de unas trescientas palabras por vez, para no cansar a los lectores y para no cansarme a mí mismo. En fin, que puede darse por reiniciado este blog que nunca debió haberse interrumpido.