La fábrica de la originalidad

por Andrés Borbón.    June 4, 2010

Abordar el tema de la originalidad es como hablar de la historia de la Atlántida, o como investigar los deseos subconscientes de las termitas. Es un tema tan escabroso que no hay autoridad que valga, que no hay palabra que no pueda ser refutada con toda facilidad. Por estas razones, todo lo que se diga a en torno a este tópico resulta absolutamente falso y verdadero al mismo tiempo.

Pero también hay un punto a nuestro favor: Si no somos tan ingenuos como para decir algo francamente estúpido, también resulta que nuestras palabras son difíciles de refutar, por el simple y sencillo hecho de que sólo un ser realmente original podría hallar el fallo en nuestros razonamientos, y estos individuos están, por lo general, más preocupados creando que discutiendo cosas insustanciales con los simples mortales como nosotros.

Los bloggers, aunque parezca difícil creerlo, somos tan capaces de la originalidad como lo fueron Picasso, Hemingway o Van Gogh. Nuestro lienzo es una página virtual en blanco, y nuestro público es tan numeroso, o más, que el que tuvieron muchos de estos artistas imperecederos, muchos de los cuales murieron desconocidos, pobres y abandonados.

Pero una cosa es absolutamente cierta: La originalidad no viene sin esfuerzo, y no hay fórmulas mágicas. También es cierto que los bloggers originales se toparán con muchas dificultades. La gente (el común de la gente) prefiere lo conocido y teme hasta el pánico lo que se sale de los cánones. Así que si el público del blogger piensa que el autor está escribiendo idioteces, caben dos posibilidades: Que detrás del teclado haya un idiota con un C.I. limítrofe o que se trate de alguien que esté luchando por destruir los cánones, de crear algo nuevo, que perdure… aunque sea apreciado sólo por unos cuantos.