Sigue el camino amarillo

por Andrés Borbón.    June 24, 2010

Todos (o casi todos) hemos escuchado esta famosa frase de la también famosa película El Mago de Oz. Pero hay un pequeño problema aquí: Para seguir el camino amarillo es preciso hallarlo primero. Tal vez se encuentre justo frente a nosotros, o tal vez esté a años luz de distancia y nadie puede indicarnos en qué dirección hemos de andar para topárnoslo. Es más: Ni siquiera está pintado de amarillo y puede que ni siquiera tenga forma de sendero.

Pero cuando una persona lo encuentra y se da cuenta de ello, ha conseguido lo que muchos no logran en su vida: Visualizar el rumbo que han de seguir, el destino que los espera, que los llevará a cumplir uno o varios de sus sueños. Para algunos se tratará de una profesión, de un oficio o de una persona que los hará felices. Para otros será una forma de actuar en la vida y para la mayoría adoptará la forma de una convicción, de una certeza, de una manera especial de ver los acontecimientos que les depare el futuro.

El mayor riesgo de todos es la creencia de haberlo descubierto y que esto sea falso. Es como el detective que sigue una pista equivocada durante años y que no lo lleva a ninguna parte. Dedicar la vida a algo imposible es una tragedia. No porque sea imposible, sino porque dentro de todas las cosas que jamás lograremos, hay solo unas pocas que nos están destinadas y que nos harán felices.

Así pues, nuestro camino amarillo puede no llevarnos a ninguna parte, pero seremos afortunados si lo seguimos porque, como se sabe, lo importante en la vida es el camino que elegimos, no el destino, y la más importante de nuestras tareas es reconocer el rumbo que han de seguir nuestros pasos.