¿Destruir, Construir o Reconstruir?
Frecuentemente, cuando trabajamos dándole forma a nuestro blog (o nuestros blogs) todos los días, nos enfrentamos a una disyuntiva que, la mayor parte de las veces, no representa el menor conflicto pero que con el paso del tiempo se muestra cada vez más relevante y que un día tendremos que afrontar con las consecuencias que esto implica.
La pregunta fundamental que debemos hacernos es ¿Qué somos como bloggers? La clasificación puede extenderse mucho, pero se me ocurre que puede simplificarse así:
¿Construimos, Destruimos o Reconstruimos?
El constructor crea algo nuevo, algo que no existía antes de que él lo pusiera en palabras. El destructor rompe (a veces con buenas intenciones) lo que existe para analizarlo o simplemente para demostrar su naturaleza falible y el reconstructor, el más curioso de los tres, toma elementos de aquí y de allá, aplica un poco de pegamento y crea algo. No algo nuevo, como es el caso del constructor, pero sí algo diferente, aunque todas sus piezas son fácilmente identificables y no podemos decir que se trate de un producto distinto en su esencia, pero sí en su enfoque.
La mayor parte de los bloggers son reconstructores. No aderezan sus creaciones con suficientes elementos nuevos como para poder decir que crean algo nuevo, pero realizan un buen trabajo de amalgamado, para lo cual se requiere talento, eso ni duda cabe.
Los destructores son necesarios, aunque a veces temibles y sus intenciones no siempre son las mejores. Y lo creadores son, como en todas las ramas, muy raros. Verdaderas joyas que inauguran un estilo, que se vierten en cada texto y que son más difíciles de hallar que una aguja en un pajar.
Pero… desgraciadamente, la mayor parte de las personas que escriben blogs no son bloggers, sino simples repetidores, loros que hacen eco de lo que otros crean. Simples reflejos en un espejo, sin realidad propia.