Contradicciones
El mundo, más que estar constituido de certezas, está fabricado de contradicciones, de piezas que no encajan o que parecen corresponder a un puzzle distinto, a un rompecabezas que no tenemos a la vista. Lo que parece ser cierto ahora, resulta falso en un periodo de tiempo tan breve que apenas tenemos tiempo de adaptarnos, de sacar alguna conclusión parcial y de expresarla.
Este mar de incertidumbre nos toma por sorpresa con demasiada frecuencia. Más de la que debería ser y mucho me temo que la mayor parte de nosotros nos dejamos engañar. Esto puede ser terriblemente frustrante para alguien que se dedica a comunicar, sobre todo por la aparente necesidad que sentimos de expresar certezas a nuestros lectores o a nuestra audiencia.
Pero hay una buena noticia: Nuestro verdadero papel no es poner sobre la mesa algunas certezas, sino las contradicciones, pero expresadas con la mayor claridad posible. A los lectores inteligentes les gusta más resolver crucigramas que verlos ya completados, ¿no es así? Habrá algunos a quienes les guste la información ya digerida y que no requiera esfuerzo mental alguno, pero en mi experiencia es una audiencia a la que no aspiramos, o que forma parte del inevitable flujo de visitantes… pero el objetivo principal suele ser uno más reducido pero más valioso: Los lectores que piensan.
Contra lo que podamos creer, este subgrupo del público no es tan escaso. Abundan los individuos que se acercan a nuestros sitios y que (no exagero) nos podrían dar una cátedra de cómo se escribe un buen post, además de que muchos poseen conocimientos especializados sobre algunos temas que están más allá de nuestros conocimientos o del trabajo de investigación que hemos hecho para construir la entrada.
Así pues, cuando el tema que estamos abordando parezca un queso gruyere por la cantidad de huecos que vemos en él y las contradicciones que encierra, abordémoslo sin miedo, que a muchos lectores les parecerá de lo más interesante.