Oct 18
Teñir nuestra piel con otra piel, disfrazar el olor de los poros con otro aroma, desistir de la distancia, del desencuentro, derrumbar los muros de aire que nos separan, invocar el sabor de otra boca, escuchar otras palabras como si vinieran de nosotros mismos, arrepentirnos de los pasos que nos alejan, corromper la distancia, exorcizar la lejanía… son tantas las metáforas que invocan el encuentro que uno termina, inevitablemente, dándose cuenta de lo solos que estamos.
© Andrés Borbón 2007
written by admin
Oct 18
La oscuridad es, todos lo sabemos, terreno propicio para los recuerdos, para la desdicha. Cuando se acaba la luz, comienza la memoria. Cuando llega el silencio, los susurros se vuelven estridentes. Cuando nos abandonan los demás, quedamos con nosotros mismos, a solas con el pasado. Por eso el insomnio es tan desolador, tan temido, tan corrosivo. Las noches en vigilia se convierten en recuentos, en catálogos, en cadenas de reproches que enroscan su cuerpo alrededor de nosotros y nos asfixian.
© Andrés Borbón 2007
written by admin
Aug 13
Muchos piensan que la noche se opone al día, que el sol y la luna son enemigos, que el blanco y el negro tienden a contradecirse, a rivalizar. Tal vez tengan razón, pero yo prefiero verlo de otra manera: La sombras me hacen añorar la luz, el estruendo la quietud, la soledad el contacto de otros ojos. Visto así, la oscuridad no es sino el comienzo de la luz, o su final, un ciclo que se perpetúa a sí mismo y que se interrumpe sólo con la muerte, con la ceguera o con el tedio de Dios.
© Andrés Borbón 2007
written by admin