El silencio es la tela sobre la que están dibujados los sonidos, la paleta del músico, la cuerda donde el que habla cuelga las palabras como si pusiera ropa a secar. Tanto se ha dicho del silencio que uno se pregunta si no sería mejor callar para explicarlo mejor, abolir las frases que intentan definirlo, anular el ruido de fondo que lo oculta. Pocos han escuchado el verdadero silencio, y ni los sordos lo conocen con certeza. Sólo los muertos, tal vez, están en condiciones de saber de qué se trata, pero nuestras plegarias los distraen.
© Andrés Borbón 2007