La vida no-optimizada

por Andrés Borbón.    July 8, 2010

Esta entrada pertenece a Seth Godin, pero me ha gustado tanto que he decidido traducirla para ustedes (no soy muy buen traductor, así que perdonen si me tomo algunas libertades para cubrir mis deficiencias):

Cuando mides tu actividad, puedes mejorarla. Las computadoras hacen sencillo optimizar cada parte de tu vida.

Cierto, tú puedes optimizar un sitio web o un blog para tener más tráfico. Puedes optimizar los anuncios para que te den mejores resultados. Puedes optimizar tu estilo de hacer presentaciones para cerrar más ventas o cambiar más mentes. Puedes optimizar tu ejercicio para ser más rápido y más fuerte. Puedes optimizar tu dieta para perder peso y ganar músculo. Puedes optimizar tus patrones de sueño para descansar más en menos tiempo. Cosmo incluso dice que puedes optimizar tu vida sexual…

Y entonces, en cierto punto, te das cuenta que estás gastando tus mejores energías en la optimización, no en la creación.

Es una delgada línea la que separa todo esto pues, por supuesto, ¡puedes optimizar tu tiempo de creación también! Puedes desarrollar hábitos para amplificar tus mejores pensamientos y hacer que sirvan para impulsar el trabajo que importa. Lo entiendo. Pero también me preocupa que el ciclo interminable de optimización pueda volverse una muleta, un lugar dónde esconderse cuando en realidad deberías estar enfrentando lo interminablemente desconocido, no el banal escalón de la escalera de la optimización incremental. Mientras Yahoo! optimizaba su página de inicio en el 2001, los chicos de Google inventaban algo totalmente nuevo.

Esa es una de la razones por las que resisto la tentación de optimizar este blog para tener más tráfico y beneficios. En lugar de eso, me fuerzo a mí mismo para mejorarlo teniendo las agallas para escribir mejores entradas.

(Esta entrada apareció originalmente en Tecnoculto)

¿Destruir, Construir o Reconstruir?

por Andrés Borbón.    July 6, 2010

Frecuentemente, cuando trabajamos dándole forma a nuestro blog (o nuestros blogs) todos los días, nos enfrentamos a una disyuntiva que, la mayor parte de las veces, no representa el menor conflicto pero que con el paso del tiempo se muestra cada vez más relevante y que un día tendremos que afrontar con las consecuencias que esto implica.

La pregunta fundamental que debemos hacernos es ¿Qué somos como bloggers? La clasificación puede extenderse mucho, pero se me ocurre que puede simplificarse así:

¿Construimos, Destruimos o Reconstruimos?

El constructor crea algo nuevo, algo que no existía antes de que él lo pusiera en palabras. El destructor rompe (a veces con buenas intenciones) lo que existe para analizarlo o simplemente para demostrar su naturaleza falible y el reconstructor, el más curioso de los tres, toma elementos de aquí y de allá, aplica un poco de pegamento y crea algo. No algo nuevo, como es el caso del constructor, pero sí algo diferente, aunque todas sus piezas son fácilmente identificables y no podemos decir que se trate de un producto distinto en su esencia, pero sí en su enfoque.

La mayor parte de los bloggers son reconstructores. No aderezan sus creaciones con suficientes elementos nuevos como para poder decir que crean algo nuevo, pero realizan un buen trabajo de amalgamado, para lo cual se requiere talento, eso ni duda cabe.

Los destructores son necesarios, aunque a veces temibles y sus intenciones no siempre son las mejores. Y lo creadores son, como en todas las ramas, muy raros. Verdaderas joyas que inauguran un estilo, que se vierten en cada texto y que son más difíciles de hallar que una aguja en un pajar.

Pero… desgraciadamente, la mayor parte de las personas que escriben blogs no son bloggers, sino simples repetidores, loros que hacen eco de lo que otros crean. Simples reflejos en un espejo, sin realidad propia.

Leer antes que escribir

por Andrés Borbón.    July 1, 2010

Antes que nada, déjenme decirles que soy un amante de la lectura, no como un instrumento para adquirir conocimientos ni para fanfarronear delante de otros, sino simple y sencillamente porque me divierte, porque es mi hobbie predilecto. Así pues, trataré de poner esto de lado para que mis gustos y aficiones personales no resten objetividad a lo que voy a decir.

Toda persona que escribe (y para actualizar un blog, o varios, hay que escribir mucho) debe, por fuerza, ser un buen lector. No conozco un buen escritor (ni creo que haya existido jamás) que al mismo tiempo no haya sido un buen lector. Tampoco hay que ser un devorador compulsivo de libros, porque entonces preferiríamos leer a escribir (a mí esto me sucede con frecuencia), pero sí debe consumirse material de lectura con cierta regularidad. Por material de lectura me refiero a todo, desde libros, revistas, periódicos y lecturas electrónicas, como pueden serlo los blogs.

Nadie puede aprender a escribir correctamente si no lee lo suficiente. Leer y escribir son dos actividades que se desarrollan juntas, que van de la mano, que se complementan. Leyendo, nos asomamos al estilo, a los trucos, a las prácticas y a las ideas de otros, obtenemos material que podemos digerir y usar posteriormente para nuestra propia producción, pero conozco decenas o cientos de bloggers que no leen, que se limitan a obtener información, a recabar datos, y su estilo y forma de escribir es pobre, pobrísima. Da pena ver los horrores gramaticales y de sintaxis que cometen y aunque yo no sea la perfección andante en este asunto, creo que leer me ha ayudado a no ser tan mal blogger.

Así pues, si entre sus aspiraciones está la de ser un buen blogger, hay que poner en la lista la de ser, al mismo tiempo, un buen lector… y que esas lecturas sean de la mejor calidad posible.

Perdiendo el impulso inicial

por Andrés Borbón.    June 29, 2010

Todo blog pasa por diferentes etapas, pero una de las más importantes (y por lo tanto crucial) es cuando el blogger pierde el impulso inicial, cuando el espíritu que lo llevó a crear el blog se ha esfumado y cuando las cosas parecen descomponerse como esas películas donde las figuras de cera son sometidas a demasiado calor y empiezan a derretirse grotescamente.

Ese momento es el fin y el principio del blog, el momento clave en la existencia de una bitácora, cuando el blogger debe replantearse lo que ha estado haciendo y el rumbo que han de tomar las cosas de ahí en adelante. Es un paso que debería llenarnos de emoción, de entusiasmo, pero por experiencia sé que lo que en realidad se experimenta es una angustia terrible, una soledad enorme y la sensación de que todo se nos está yendo de las manos, que el futuro se va por el tubo del desagüe y que estamos perdiendo cosas que son irrecuperables.

A esto le sigue una etapa de estupefacción, de perplejidad, pero normalmente el blogger (el buen blogger) se da cuenta que por fin es libre, que ya no tiene que escribir de lo mismo, que ha llegado el momento en que puede ser realmente él y que no hay nada ni nadie en el mundo que sea capaz de manejarlo, de controlarlo, o de obligarle a abordar ciertos tema.

Es aquí cuando muchos blogs sufren transformaciones radicales, cuando el blogger serio se suelta el pelo, el escurridizo se muestra ante sus lectores y cuando entendemos que lo maravilloso de un blog es precisamente la libertad, pero que a veces es difícil saber qué hacer con ella.

Mi consejo es dejarse ir, elegir un tema que nos sea atractivo y, simplemente, poner una palabra tras otra como si aquello no fuera a publicarse jamás. Y cuando el artículo esté terminado y le hayamos dado los últimos toques, podremos vernos a nosotros mismos tal y como si la página que acabamos de teclear fuese un espejo.

Sigue el camino amarillo

por Andrés Borbón.    June 24, 2010

Todos (o casi todos) hemos escuchado esta famosa frase de la también famosa película El Mago de Oz. Pero hay un pequeño problema aquí: Para seguir el camino amarillo es preciso hallarlo primero. Tal vez se encuentre justo frente a nosotros, o tal vez esté a años luz de distancia y nadie puede indicarnos en qué dirección hemos de andar para topárnoslo. Es más: Ni siquiera está pintado de amarillo y puede que ni siquiera tenga forma de sendero.

Pero cuando una persona lo encuentra y se da cuenta de ello, ha conseguido lo que muchos no logran en su vida: Visualizar el rumbo que han de seguir, el destino que los espera, que los llevará a cumplir uno o varios de sus sueños. Para algunos se tratará de una profesión, de un oficio o de una persona que los hará felices. Para otros será una forma de actuar en la vida y para la mayoría adoptará la forma de una convicción, de una certeza, de una manera especial de ver los acontecimientos que les depare el futuro.

El mayor riesgo de todos es la creencia de haberlo descubierto y que esto sea falso. Es como el detective que sigue una pista equivocada durante años y que no lo lleva a ninguna parte. Dedicar la vida a algo imposible es una tragedia. No porque sea imposible, sino porque dentro de todas las cosas que jamás lograremos, hay solo unas pocas que nos están destinadas y que nos harán felices.

Así pues, nuestro camino amarillo puede no llevarnos a ninguna parte, pero seremos afortunados si lo seguimos porque, como se sabe, lo importante en la vida es el camino que elegimos, no el destino, y la más importante de nuestras tareas es reconocer el rumbo que han de seguir nuestros pasos.

¿El blog cuesta arriba o cuesta abajo?

por Andrés Borbón.    June 22, 2010

Hoy me he estado devanando los sesos tratando de descubrir si el camino de un blog es cuesta arriba, cuesta abajo o plano, y he llegado a la conclusión de que esto depende del blogger.

¿Por qué es esto importante? Bueno, por la simple y sencilla razón de que la visión que tengamos del asunto determina nuestro comportamiento como bloggers.

Si en nuestra mente el blog es un camino cuesta arriba, entonces es natural que nunca dejemos de esforzarnos, de empujar, de luchar para llegar a la cima (en el caso de que tal cosa exista, e imagino que no es así).

En cambio, si pensamos que el blog es un terreno plano, trabajaremos sabiendo que el impulso que logremos nos mantendrá en movimiento durante una buena cantidad de tiempo y podremos relajarnos, sabiendo que no perderemos impulso tan fácilmente.

Pero si pensamos que el blog es cuesta abajo… ¡Entonces todo es genial! Bastan unos cuantos artículos, algunos comentarios que pongan en movimiento el mundo en torno a nosotros y a disfrutar, que aún sin esforzarnos en lo más mínimo seguiremos adquiriendo velocidad y cada vez iremos más deprisa.

Evidentemente, esto depende mucho del tipo de personas que seamos nosotros, pues los blogs, en realidad, son una combinación de las tres cosas, como cualquier camino, como cualquier trayectoria en el mundo real… pero lo importante es lo que exista en nuestra mente, la visión que tengamos de las cosas, el modo en que solamos afrontar los retos que se nos presentan en la vida.

También depende mucho de los deseos que tengamos de triunfar, de hacer que nuestro blog se haga conocido, famoso o que nos empiece a generar ganancias económicas.

Por lo general, no importa cuál de las tres visiones queramos adoptar: Tenemos una y esta forma parte de nuestra forma de ser, de nuestra psicología personal. A lo largo de los años, he conocido bloggers de todos los tipos, y quienes mejor funcionan son aquellos que piensan que el blog es un terreno plano. Los otros dos tipos de bloggers se frustran demasiado rápido (se queman, tratando de conseguir el éxito en microsegundos) o son holgazanes incorregibles, y algunos de ellos bastante talentosos por cierto.

Como siempre, el mejor camino es el de la moderación: Luchar cuando haya que hacerlo pero saber cuándo necesitamos tomar un respiro para no asfixiarnos y para poder disfrutar de los logros.

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