El blogger y la crítica

Si expones tus ideas en público, debes estar preparado para la crítica, pero aún más importante es evitar los nocivos efectos de la adulación.

Muchas veces, hacemos las cosas bien (o de forma regular) y nuestro blog experimenta un crecimiento que viene de la mano de comentarios halagadores y de críticas despiadadas. En ambos casos, el blogger debe tener la cabeza bien puesta sobre los hombros y no hacer caso a unas ni a otras. Por supuesto que debe escuchar, pero necesita hacerlo de forma juiciosa, sin dejarse llevar por el desánimo en el caso de los comentarios destructivos ni por el ego cuando se trata de halagos.

Recordemos que, en promedio, menos del 1% de los lectores dejan un comentario. En los casos más extremos, esta cifra llegará, tal vez, al 5%. Por lo tanto, la opinión de los comentaristas no representa necesariamente la de los demás. Sería fantástico conocer el punto de vista de todos los lectores, pero eso es imposible. Por lo tanto, lidiar con la crítica se convierte en un simple ejercicio: Recordar que aún cuando todos los comentarios fuesen negativos, estos representan sólo del 1 al 5 por ciento de nuestro público lector.

Claro que es importante tratar de mantener un balance entre las opiniones positivas y las negativas, ya que indudablemente son indicadores de que algo puede estar saliendo mal, pero todo esto debe ser tomado con reservas por el blogger, ya que inevitablemente hallará censores y fans, y debe evitar que su ánimo y autoconcepto oscilen llevados por estos vientos.

Ante la crítica, paciencia… y ante el halago, humildad.

Estableciendo metas en el blog

Uno de los aspectos más importantes no sólo de un blog sino de cualquier proyecto, es el establecimiento de metas y objetivos.

Como un rápido recordatorio: Los objetivos son los puntos a los cuales queremos llegar, mientras que las metas son los pasos concretos que nos permitirán cumplir nuestros objetivos.

Por ejemplo, si nuestro blog trata de deportes, un objetivo podría ser cubrir las notas deportivas más relevantes de cada día. Sin embargo, esto suena un poco vago, ¿no?

Aquí es donde las metas vienen a nuestro auxilio, ya que nos ayudan a “aterrizar” los objetivos, a convertirlos en algo medible. Y usando el mismo objetivo anterior, una meta podría ser: Escribir 3 artículos al día sobre eventos deportivos internacionales y 1 artículo al día sobre eventos nacionales.

Evidentemente, las metas y los objetivos deben ser congruentes entre sí y deben estar apegados a la realidad. Si nuestro objetivo es escribir el blog deportivo más importante del país, tal vez la meta deba ser escribir 10 artículos al día, con una extensión de entre 300 y 500 palabras cada uno y con al menos una imagen por entrada. Evidentemente, se trata de metas muy difíciles pero que son acordes con el objetivo, que es bastante ambicioso.

 

Pero no todo es tan sencillo, pues para establecer las metas debemos conocer el nicho en el que nos desenvolvemos, el público al que accederemos y, evidentemente, evaluar nuestras energías antes de emprender los esfuerzos que nos llevarán al punto deseado.

Se trata, además, de algo dinámico, ya que aunque el objetivo se mantenga inalterable, las metas pueden ir cambiando de forma que se adapten a la realidad y a nuestras capacidades.

Pero… ¿cómo saber si una meta es acorde al objetivo?

Bueno, para ello debemos establecer indicadores. Los indicadores son mediciones periódicas que hacemos del desempeño de nuestro blog y que nos ayudarán a saber si estamos acercándonos a nuestro objetivo o no.

La forma más sencilla de indicador está dado por las estadísticas de nuestro blog. Podemos monitorizar el número de visitas, de páginas vistas y de visitantes únicos absolutos y contrastar estos datos contra el sector de blogs donde nos desarrollamos para saber si las metas están dando los resultados esperados o hay que modificarlas.

Hay que tener cuidado al evaluar las estadísticas, ya que pueden ser engañosas si no somos duchos en la materia. Es conveniente dar un tiempo prudente antes de evaluar las metas, ya que con frecuencia éstas tardan tiempo en reflejarse en los indicadores. Es decir: No porque escribamos 10 entradas al día nos convertiremos en el blog más importante de nuestro sector en un mes. Un objetivo de tal tamaño requiere a veces años para cumplirse, pero mientras los indicadores permanezcan subiendo (las visitas, por ejemplo), significa que probablemente vamos por buen camino.

Cuando un indicador se estanca durante algún tiempo (digamos 3 meses), eso nos dice que es momento de tomar acciones para mejorar el desempeño del blog. Esto puede requerir un número mayor de entradas, modificar la extensión de los artículos, incrementar la calidad de los textos o hacer esfuerzos para difundir el blog contratando publicidad o reforzar su presencia en las redes sociales, por mencionar sólo unas cuantas de las acciones a nuestra disposición.

Como se ve, son muchos los indicadores y muchas las posibles acciones que podemos tomar, pero lo más importante es que tengamos claro el punto en el que estamos, el punto al que queremos llegar y el nivel de compromiso que estamos dispuestos a asumir. Sin eso, estamos trabajando a ciegas.

Muchos bloggers “se lanzan al ruedo” sin idea de lo que pretenden conseguir con su blog, sin un plan y sin metas. Muchos no monitorizan los indicadores y piensan que escribiendo de vez en cuando adquirirán fama, prestigio o dinero. Eso es un grave error.

No importa lo modesto que sea el objetivo que se plantee el blogger, es necesario establecer metas y medir su eficacia. Inclusive cuando el blogger abre su blog “para expresarse”, querrá atraer lectores, suscriptores y comentaristas y estos parámetros deben ser vigilados y establecidos con anterioridad para asegurarse un universo lector de acuerdo a sus aspiraciones.

Los agregadores de noticias y el blog

El concepto de agregadores de noticias no es nuevo. Se trata, como su nombre lo dice, de sitios que reúnen titulares de diversos medios en una interfaz cuya finalidad es hacer confluir los eventos más relevantes mediante un sistema de votación por parte de los usuarios, quienes hacen progresar o rechazan una nota y emiten comentarios pudiendo, inclusive, obstaculizar el avance de un artículo mediante votos negativos o, incluso, el veto de sitios específicos.

La relación entre los agregadores de noticias (Digg, Menéame, –Slashdot en cierta medida-, Techmeme, etc.) y los blogs es una que, por lo general, se ha mantenido en un tono de amor-odio ya que a pesar de que en estos sitios se favorece al generador original de la nota, los lectores promedio (no los votantes promedio… son especies distintas) prefieren aquellas surgidas de los blogs, pues estos últimos añaden a la noticia un elemento de análisis que las fuentes originales con frecuencia no tienen, y ello genera conflictos, roces, descalificaciones y no poca confusión.

 

Recientemente, sitios importantes como Digg han comenzado a corregir este “defecto” del sistema, tras darse cuenta que publicitar una fuente secundaria como puede serlo un blog no demerita la nota, sino todo lo contrario, agrega un condimento muy apreciado por los lectores: El juicio personal del blogger, que muchas veces va más allá de la noticia y genera una corriente de pensamiento y opinión que enriquece el ambiente en el que se mueven los fríos datos.

Por otra parte, redes de microblogging como Twitter están robando protagonismo a los agregadores de noticias, ya que constituyen medios no regulados para la difusión de información relevante, y los blogs nuevamente salen triunfantes.

Sin embargo, en sitios como Menéame continúa la tradición anacrónica de favorecer el dato sobre el análisis, la nota sobre la reflexión y las fuentes originales sobre aquellas que filtran la información y la aderezan con los elementos idóneos para su consumo por parte de los lectores.

Protagonizar una portada en un agregador de noticias es un espaldarazo irrebatible para un blog, ya que permite al blogger acceder a un público amplio y dar a conocer su sitio, aunque muchas veces se trata de visitantes que llegan atraídos por una mención y que no vuelven, ya que estos son fieles al agregador, no al blog. No obstante, a veces queda un pequeño remanente de lectores que se quedan en el blog y lo fortalecen.

Pero… ¿Un blog necesita al agregador de noticias para crecer y adquirir fama? No.

¿El agregador de noticias necesita a los blogs? Sí y no. Por el momento aún pueden subsistir “despreciando” a los blogs, pero la evolución de estos hacia sitios de calidad creciente hace inevitable que las cosas cambien en el corto plazo. Al igual que ha sucedido con los buscadores como Google, los agregadores de noticias tendrán que darse cuenta tarde o temprano que las notas surgidas de los buenos blogs (y escritas por bloggers talentosos) son las preferidas del público lector.

El dilema de la publicidad en los blogs

Este es un tema algo complicado, pero más adelante habrá oportunidad de ampliarlo con ejemplos concretos.

El primer punto, y en el que quisiera centrarme aquí, es el dilema de la publicidad en los blogs. ¿Debe haberla? ¿Es correcto? ¿No traiciona esto el verdadero espíritu del blogging?

Desde mi propia experiencia, mantener un blog requiere tiempo, buena parte de la energía del blogger (claro, todo depende de la frecuencia de posteo) y, en muchos casos, una inversión económica, que puede implicar unos cuantos dólares al mes o varios cientos y, a veces, miles de billetes verdes.

En todo caso, e independientemente del costo de operación, el blogger ofrece un producto al lector y frecuentemente se trata de textos originales, que implican tiempo, planeación y que consumen recursos. Muchos bloggers son verdaderos artistas de la palabra, o tienen la capacidad de sorprender, divertir, entretener o resolver dudas… y las letras no llegan al blog por arte de magia. Escribir una entrada puede ser cuestión de minutos, pero también pueden pasar horas (o días) antes de que quede lista. Recabar la información, darle forma, aderezarla con imágenes o videos y ponerla a punto puede ser agotador. Y aunque el blogger realice este trabajo con gusto y entusiasmo, si a cambio de sus esfuerzos recibe una remuneración podrán seguir generando entradas para el consumo de los lectores.

 

Todo blogger que ponga publicidad en su blog para obtener recursos económicos está realizando una acción que, desde mi punto de vista, implica dos cosas: Valorando su producto y estableciendo un compromiso de calidad con el lector. No importa que gane 1 dólar o miles de dólares al mes, el significado es el mismo: El blogger recibe una remuneración por su trabajo y eso implica que sus entradas le generan ganancias económicas que pueden o no cubrir los gastos de manutención del blog, pero que siempre son bienvenidas.

En un panorama ideal, el blogger talentoso debería ser capaz de vivir de lo que escribe, lo cual le posibilitaría generar contenido de mayor calidad ya que no tendría que robar horas a su trabajo “normal”, al sueño o a la familia, y esto sería de beneficio para los lectores, ya que podría dedicar un tiempo fijo a elaborar los textos que pone a disposición de cualquiera.

Por desgracia, este “panorama ideal” no suele cumplirse. Los blogs generan suficiente dinero sólo hasta que obtienen un tráfico significativo, y sólo se obtiene tráfico significativo si el blog tiene cierto tiempo de existencia y durante este periodo el blogger ha publicado consistentemente y con una frecuencia adecuada.

La mayor parte de las veces, el blogger se fatiga y deja morir el blog, pero en algunos casos (los menos) se mantiene, persevera y consigue un flujo de lectores que le permiten hacer redituable su espacio. Es el sueño de muchos bloggers, pero sólo algunos lo consiguen y quienes lo hacen son atacados por aquellos que sienten que la situación es injusta, pero raramente lo es: Por lo que he visto, la mayor parte de los bloggers que lucran con su espacio se han ganado a pulso los ingresos que obtienen. También sucede que muchos bloggers talentosos no reciben las ganancias que merecen, pero generalmente es cuestión de tiempo antes de que lo consigan. Sólo deben perseverar.

También hay bloggers no necesitan los ingresos, o que no piensan que un blog deba “contaminarse” con el dinero ya que esto implicaría ciertos compromisos y desvirtuaría los contenido que se generan en su espacio. Su postura me parece válida.

Creo, a fin de cuentas, que todo blogger debería poder decidir libremente si su espacio contendrá publicidad, y no ser criticado por ello mientras sus entradas cubran las necesidades de los visitantes.

La paciencia y el blogger

Suelo decirlo con frecuencia a modo de consejo (aunque debo admitir que a veces no lo sigo al pie de la letra): Una de las virtudes más importantes que debe poseer un blogger es la paciencia.

Un blog es una obra en progreso (work in progress, dirían en inglés) que se escribe día a día y que la mayor parte de las veces no ofrece frutos de inmediato. Esto puede ser frustrante para el blogger si no entiende que el blog debe alcanzar cierta masa crítica (cierta dimensión) antes de poder acceder al éxito que está buscando. Por más calidad que posea lo que escribimos, por más originales que sean los artículos y por más ingenioso y divertido que nos parezcan nuestros textos, es difícil que un blog con 20 entradas tenga el mismo éxito que uno que lleva años de trabajo a cuestas y que tiene 10 mil artículos en sus archivos. Simplemente, es imposible.

Cuando creamos una entrada, debemos ser conscientes de que en el otro plato de la balanza hay muchos kilos de peso, y que estamos añadiendo un pequeño grano de arena, o una piedrecita minúscula. Y nuestro blog difícilmente llamará la atención a menos que tengamos algo que ofrecerle al lector. Y la mayor parte de los visitantes no se conformarán con unos cuantos artículos, aún cuando les parezca que lo que escribimos es bueno, o digno de mención.

 

Claro que existen casos en que las cosas se dan sorpresivamente rápido, en los que un blog es notado rápidamente y alcanza cierto éxito desde un inicio, pero esto es una excepción, más que la regla. Conozco blogs excelentes, geniales, que apenas reciben atención ya sea porque se encuentran aún en sus fases iniciales o porque la frecuencia de actualización es demasiado baja.

El blogger, pues, debe armarse de paciencia. Debe esforzarse en cada entrada, pero no es lógico que su ánimo decaiga si ha escrito sólo 50 artículos y el mundo parece haberse olvidado de él. Recordemos que el blogging es una carrera de fondo, no de velocidad. A veces tratamos de acelerar las cosas publicando una gran cantidad de material, pero corremos el riesgo de indigestar al lector, de ser poco cuidadosos y, lo más importante, de que nuestro esfuerzo sea infructuoso y escribir en el blog se convierta en una tarea que se realiza por obligación y no por placer.

Hay un dicho popular muy conocido que dice: “Despacio, que llevo prisa”, y así es como debemos conducirnos en el blog: Pasos lentos para no cansarnos, pero pasos firmes, en la dirección apropiada y un buen par de zapatos para resistir los cientos o miles de kilómetros que tenemos por delante.

Perfil del lector de blogs

Hay gente que prefiere leer el periódico (el diario), revistas o libros, pero hay una cada vez mayor cantidad de personas que gustan de leer blogs. ¿Por qué?

La respuesta es compleja y analizarla a profundidad (suponiendo que tuviera los elementos para hacerlo) llevaría mucho tiempo, muchas palabras y, probablemente, no llegaría a mi objetivo.

Sólo resaltaré un elemento en particular: El lector de blogs es, por lo general, un lector curioso, inquisitivo y crítico. No se conforma con una sola fuente de información. Por lo general, visita varios blogs, diarios online y en muchos casos, es del tipo participativo. Es decir: No es un lector pasivo, de los que leen y callan.

El lector de blogs no solamente lee, sino que comparte, recomienda y distribuye frecuentemente los contenidos entre sus conocidos. Y gusta de las comunidades, pero también aprecia la libertad de marcharse cuando le parezca, siempre en busca de mejores opciones.

 

De alguna manera, y debido a estas características, el lector de blogs se convierte, aún sin quererlo, en un distribuidor de contenidos, en alguien que genera información en base a recomendaciones, encuestas y, por lo general, tiende a participar en foros alternos o paralelos a los blogs que lee. Gusta de la variedad, de la diversidad y, con el tiempo, tiende a convertirse en un lector más crítico, más exigente, aunque más diversificado. Con algunas excepciones, el lector de blogs no es del tipo “especializado”, sino que gusta del enorme abanico de posibilidades que proporciona un medio tan dinámico como la web, donde predominan elementos multimedia y donde es posible hallar, con pocos clicks, diversas versiones de la misma nota.

En pocas palabras, y tratando de resumir un poco lo dicho hasta aquí: El lector de blogs es alguien que disfruta de la búsqueda, más que del destino final.

El lector de blogs es un viajero de la información.

Canibalismo en los blogs

Comerse a alguien de la propia especie se llama canibalismo, y a pesar de todo el avance en cuestiones de civilización (y de civilidad), lo seguimos haciendo, sin darnos cuenta. Tal vez no de forma literal, pero sí con un significado análogo.

Los blogs, en muchos aspectos, se comportan como seres vivos. Tienen un ciclo vital y requieren alimento. Lo peor es cuando un blog canibaliza a otro, consumiendo su contenido o la idea o concepto del mismo. Es una forma de canibalismo muy mal visto, y que puede tener serias repercusiones en la calificación que Google otorga al blog, pero eso no es lo peor:

Un blog que canibaliza ocupa un espacio redundante en la red, es una obra innecesaria, prescindible, una especie de zombie en la blogósfera que se alimenta del cerebro de otros bloggers y que no ofrece nada al lector.

Como a los zombies, habría que decapitar a todos los blogs caníbales ( y a los bloggers caníbales, de paso).

Buscando la fama

Si eres pintor, querrás que tú o tus pinturas sean famosas (de preferencia ambos). Lo mismo sucede con los escritores, músicos, cantantes, ejecutivos y hasta con los barrenderos… ¿Por qué los bloggers habrían de ser diferentes?

Pero la fama no viene por si sola y tiene un ingrediente muy peculiar: Depende del observador. Un blog con 100 visitas diarias puede hacer que un blogger se sienta famoso y reconocido, mientras que otros requieren 10,000, o 100,000.

Lo importante del asunto es medir el impacto que esto tiene en nosotros, y darnos cuenta de cuánto necesitamos para sentirnos reconocidos, ya que es algo tan relativo, tan subjetivo, y tan variable como las personas mismas.

Pero la fama o el reconocimiento no sólo está en los ojos del blogger, del escritor. También está en los ojos de quien lee.

Y la mejor combinación del mundo es cuando ambas visiones coinciden.

Diferentes ofertas

Si varias tiendas ofrecen el mismo producto, normalmente tendemos a hacer una evaluación del precio, la distancia que debemos recorrer, el servicio que ofrece la tienda o los “extras”, como puntos por nuestras compras y esas cosas. De esta manera, tendemos a comprar aquello que nos conviene más, desde nuestro punto de vista.

La información en los blogs sigue un camino análogo: Puede ser la misma, pero es nuestra responsabilidad ofrecer al “cliente” una razón para consumir aquella que nosotros producimos.

¿Cómo?

Añadiéndole un plus, que puede ser una redacción clara, entretenida e incluso humorística, agregando información complementaria o lecturas adicionales o presentándola de forma atractiva con imágenes, videos o música. Además de esto, debemos hacer que nuestro producto sea fácilmente accesible, sin esconderlo detrás de decenas de enlaces para aumentar nuestras páginas vistas.

Yo, en lo personal, me inclino por la información concisa y bien redactada cuando leo un blog, y que el escritor añada, siempre, algo que me indique cuál es su punto de vista, sin importar que esto sea una pequeña broma o una reflexión más profunda.

Es un hecho comprobado: Los blogs que ofrecen la información “plana” jamás serán tan visitados como los que dan un plus, un extra, un valor agregado a los simples datos que pueden encontrarse por cualquier parte.

Blog estancado

Quedarse estancado en un blog es diferente a quedarse estancado en la escritura de un cuento, o de una novela. El blog, por su naturaleza misma, está compuesto de pequeños trozos que pueden o no formar una unidad, mientras que una obra más extensa es una larga hebra que debe conservar un estilo, propósito y técnica coherentes para que llegue a buen fin.

Sin embargo, los blogs suelen ser abandonados por sus autores. ¿Por qué? Bueno, algunos argumentan falta de tiempo, de inspiración, de temas que tratar y hasta de dinero. Ninguna de estas razones me parece válida. La única razón para que un blog se paralice es porque su autor ha perdido el interés en él y no desea escribir un artículo más.

Hace tiempo, leía que más del 90% de los blogs eran abandonados al poco tiempo de su creación. Y pienso que la noticia es errónea, ya que al poco tiempo de su creación un blog aún no es un blog. Es como si dijéramos que el 90% de los CDs no son escuchados porque se encuentran en los estantes de las tiendas.

 

Me explico: Un blog que tiene un nombre, una plantilla y unas cuantas entradas aún no es un blog. Para serlo, debe comenzar a vivir dentro del blogger, ser parte de él. Sería el equivalente a quitarle la cubierta a un CD y ponerlo en el reproductor. Si después de esto el blog deja de ser actualizado, entonces podemos decir que el blogger lo ha abandonado, pero no se puede abandonar algo que no se ha tenido, que no ha sido de nuestra propiedad.

Y cuando el blogger se sienta frente al teclado y no sabe de qué escribir, qué temas tratar, entonces podemos hablar del bloqueo, pero esto es fácil de solucionar. Basta echar un vistazo a la red, a nuestra vida, al correo electrónico o a nuestros sueños para volver a darle vida. Tan noble es un blog que lo acepta todo, hasta la peor entrada del mundo. Pero una entrada mala es mejor que el espacio en blanco, que el silencio de los bits que anuncia la muerte de un blog, su precipitación al terrible abismo del olvido.

El blog como una forma de aprendizaje

Escribir en un blog, piensan muchos, sirve para transmitir lo que sabemos a nuestros lectores. Sin embargo, la realidad es exactamente la contraria: Aprendemos al escribir un blog.

A menos que se trate de una bitácora donde pontifiquemos sobre nuestros vastos conocimientos a la manera de una conferencia magistral, elaborar una entrada nos hace plantearnos un sinnúmero de preguntas que, probablemente, no nos habíamos hecho antes. Además, ejercitamos nuestras habilidades de redacción y ortografía y éstas van mejorando poco a poco.

Escribir un blog nos obliga, también, a consultar fuentes para asegurarnos de que lo que escribimos esté lo más apegado a la realidad que sea posible. Muchas veces no tenemos más remedio que publicar información incompleta o apócrifa, pero por lo general una rápida búsqueda nos lleva a cientos, miles o decenas de miles de artículos con información relacionada. La lectura de esta información complementaria no solamente enriquece nuestro artículo, sino a nosotros mismos.

 

Me ha pasado infinidad de veces que, intentando hallar información sobre un tema, termino encontrando otros mucho más interesantes. Además, me empapo un poco en el particular, y aunque no escriba todo lo que he hallado (no se trata de publicar tratados), definitivamente se adquieren muchos conocimientos en el camino.

Es el equivalente a la docencia. Cuando alguien enseña, aprende. En los blogs, el proceso tiene aún otro factor más: La retroalimentación de los lectores. Muchas veces me he sorprendido con comentarios de personas que saben mucho más que yo del tema, cuyos conocimientos superan a la información en la que me basé para elaborar la entrada. Es entonces cuando el blog se convierte en una forma de aprendizaje continuo, de mejoramiento sin cesar, de crecimiento personal.

Pensar a futuro

Una de las habilidades indispensables en un buen blogger es la capacidad de anticiparse a los hechos. No me refiero, obviamente, a que se convierta en adivino o médium, ni que aprenda a leer el Tarot o los posos del café, sino a que aprenda a entender el rumbo de su blog y cambiar de dirección tan pronto como detecte una nueva “tendencia”.

Muchas veces, el éxito de una entrada, o de una serie de entradas, tiene que ver con el futuro. Me explico: Si se acerca la época navideña, reunir información, ideas o imágenes alusivas a estas fechas. Si se acercan las elecciones (y es un blog de tinte político), informarse adecuadamente sobre este tópico para tener argumentos válidos cuando la discusión llegue a su punto más álgido.

Pero también es importante “entender” al público lector. Todo blogger debería echar un serio y crítico vistazo a sus estadísticas por lo menos una vez a la semana. Ver qué entradas están atrayendo la atención de los lectores, de los buscadores, y usar dichos datos para mejorar la calidad de los posts que más gustan, o anticipar el desastre cuando resulta evidente que algo está fallando en el blog.

 

Pensar a futuro es un arma poderosísima, aunque como resulta lógico suponer, se pueden cometer numerosos errores, pero he ahí parte del gozo que proporciona el blogging: Equivocarse y acertar resulta una especie de juego que hay que jugar deportivamente. Es decir: Aceptar de buena forma las derrotas en nuestras predicciones fallidas y no vanagloriarnos infantilmente por nuestros triunfos. El blogger maduro sabe que los visitantes van y vienen, que los comentaristas aparecen y se esfuman con la misma rapidez. Si basa su trabajo en complacerlos, pronto encontrará que está trabajando no para sí mismo ni para la mayoría de sus lectores, sino para una fracción de ellos, los más ruidosos y aquellos que proporcionan retroalimentación valiosísima pero que no necesariamente representan al resto.

Es bastante difícil no hacer caso a las críticas negativas, ya que por lo general hieren hondo, pero ello no debe ser obstáculo para seguir nuestro plan, aquél que apunta al futuro, a mediano o a largo plazo y que, al final, nos llevará al punto en el que nos hemos propuesto estar.

Ser el primero en publicar una nota

En el globalizado e hiperconectado mundo en que vivimos, es difícil (si no imposible) ser el primero en publicar algo, a menos que se trate de información generada por nosotros, que será la menor parte de las veces, o de que nos convirtamos en reporteros.

Por lo general, la información que se publica en los blogs es derivación de la que se ha publicado en otros sitios. En muchos casos, se trata de simples copias, lo cual es lamentable, ya que con esto anulamos nuestra propia voz en aras de la pereza.

Pero aunque el blogger no tenga oportunidad de ser el primero en dar a conocer una noticia, por lo menos tiene la oportunidad de ser el primero en hallarle un nuevo ángulo, de darle un toque personal, de reconstruir la nota y verterla en su blog con sus propias palabras, con su propia y única forma de ver las cosas.

Pero una cosa es cierta: Los primeros suelen llevarse las rebanadas más grandes del pastel, que se traduce en visitas, en entradas derivadas en otros blogs y, evidentemente, en enlaces. Sin embargo, ésta es una tarea agotadora y muy demandante, ya que exige estar al día en la información que se va produciendo y el desgaste generado no es nada despreciable.

 

Además, para construir una comunidad lectora no hay necesidad de esta prontitud, a menos que la naturaleza del blog así lo exija: Si nuestro sitio trata sobre los últimos rumores sobre los famosos, entonces tendremos que estar al pendiente de estas noticias y publicarlas con la mayor prontitud posible.

En lo particular, no me gustaría escribir un blog de este tipo. Prefiero, a veces, que la noticia se añeje un poco, se asiente, tome forma y sobresalga por su importancia antes de publicarla. Ser el primero nunca me ha preocupado. Creo que para eso están los periódicos y las noticias de la televisión. Mi concepto de un blog tiene más bien que ver con la “meta-noticia”: El impacto que un evento tiene en la vida de las personas. Y eso no es algo que pueda definirse desde el primer instante, cuando sólo tenemos los hechos a la mano y somos incapaces de medir la forma en que esto modifica la vida de los demás, y de nosotros mismos.

Sin embargo, queda a decisión del blogger el tipo de sitio que desea construir. Muchas veces creamos sitios con enfoque periodístico y la velocidad de reacción es esencial. Pero si no es el caso, tomémoslo con calma, pensemos y crearemos algo mucho más valioso y de mayor utilidad para nuestros lectores.

Competición vs colaboración en los blogs

Recientemente, leía en un blog que parece estarse dando un fenómeno extraño en la blogósfera: Los blogs cada vez enlazan menos.

Esto es un signo de que los blogs están dejando de ser simples sitios para compartir vivencias y experiencias para transformarse en un ámbito de competencia profesional y económica. Y dado que los enlaces son la moneda corriente en la red, resulta que muchos bloggers se están poniendo tacaños con sus enlaces.

Enlazar (sin aplicar la etiqueta nofollow) significa transferir Page Rank, ese numerito que otorga Google de vez en cuando y que sirve para muchas cosas, entre ellas para salir bien ubicado en los resultados de este buscador.

Mientras más nos enlacen, más Page Rank recibimos, y nosotros al mismo tiempo distribuimos nuestro Page Rank entre los sitios a los cuales enlazamos. Por lo tanto, hay algunos que prefieren enlazar poco para que sus enlaces “valgan más”, pero esto tiene un efecto contraproducente: Un sitio que no enlaza es un sitio que no recibe enlaces. Es una cuestión de reciprocidad, de colaboración.

 

No obstante, el fenómeno parece ser imparable: Los blogs están adoptando la misma conducta que los medios tradicionales: No enlazar a sus fuentes, aún cuando estas provengan de una fuente en la web. Con ello, el blogger piensa que no se le escaparán visitantes, pero lo cierto es que tampoco captará muchos. No enlazar es tirarse al vacío con la esperanza de que aparezca una mano salvadora y nos libre de la muerte.

Y con tantos blogs cubriendo los mismos tópicos, esto se ha convertido en una lucha feroz, en una batalla por el último resquicio de audiencia, por el último enlace.

Sin embargo, nada de esto puede tener un fin saludable (para la mayoría) si no existe colaboración. Enlazar otros blogs, hablar de ellos, invitarlos a que usen de vez en cuando nuestro espacio es una estrategia sumamente útil, y que habla de la intención del blogger por establecer una comunidad, no un imperio.

Si continúan así las cosas, la separación entre los grandes blogs y los pequeños blogs se irá haciendo cada vez más grande, cada vez más difícil de salvar. Estar entre los favoritos del público puede ser un arma de dos filos. Es como aquél dicho de que “el pez grande se come al chico”. Los blogs que inician necesitan crear un ambiente que los haga crecer, difundirse, colaborar, y si no lo hacen lo único que conseguirán es que esos potenciales lectores jamás los hallen y se vayan con los grandes sitios, aquellos más conocidos y con más tradición en la blogósfera.

Un panorama nada alentador, ¿eh?

El espacio de trabajo en el blog

Uno de los aspectos más importantes en la creación de un blog es, aunque no lo crean, es el espacio de trabajo. Me refiero al espacio físico, al lugar desde donde blogueamos, desde donde creamos nuestra pequeña contribución a la web.

Debe ser cómodo, bien iluminado y tan tranquilo como lo requiera el blogger. Conozco algunos que trabajan muy bien con música a todo volumen, con muy poca luz (apenas que ilumine el teclado) y hasta los que prefieren hacerlo en lugares públicos (bloggers exhibicionistas. Je, je).

Yo, en los personal, trabajo mejor de noche, y lo hago sin música. No me malentiendan: Adoro la música, pero me gusta tanto que termino prestando atención a la canción y pierdo la concentración. Soy absolutamente “unitasking”, de tal forma que no puedo hacer ni pensar en dos cosas a la vez. Ceder a otras tareas reduce mi rendimiento notablemente, por lo que, habitualmente, no tengo abierto twitter, ni el messenger, ni nada que pueda sacarme de concentración, ya que tiendo a cometer errores y a trabajar más lentamente.

 

Para mí, tener un sillón cómodo es indispensable. Hay quienes se las arreglan con una silla común y corriente, pero no es mi caso. Y el teclado… es un elemento que, en lo personal, encuentro indispensable. No soy muy exigente. Me conformo con que no sea muy ruidoso, pero que sea delgado, sin la banda apoya-muñecas y con buena retroalimentación. El precio no importa. He tenido teclados caros y sofisticados, pero actualmente trabajo feliz de la vida con un teclado inalámbrico de menos de 30 dólares.

Pero más importante que esto es tener una pantalla de dimensiones decentes. Puede parecer tonto, pero mientras más grande es la pantalla, más productivo me vuelvo. Mi monitor de 22 pulgadas falleció hace unos meses y actualmente uso uno de 19 pulgadas, que para mí es lo mínimo aceptable. ¿Por qué? Bueno, tener varias ventanas abiertas es, a veces, indispensable para tenerlo todo a la mano y estoy pensando seriamente en comprar un segundo monitor. No obstante, hay quienes bloguean desde una netbook y lo hacen de forma magistral.

¿Conclusión?

No la hay. El espacio de trabajo depende de cada uno de nosotros. Pero es importante que éste se adapte a nuestros gustos y necesidades, no al revés. Todo blogger serio debe invertir en el equipo que le haga la tarea más llevadera, ya que conforme avance, pasará más y más horas frente a la computadora, y hacerlo en condiciones que nos hagan sentir incómodos se convertirá en una tortura.