La paciencia y el blogger

Suelo decirlo con frecuencia a modo de consejo (aunque debo admitir que a veces no lo sigo al pie de la letra): Una de las virtudes más importantes que debe poseer un blogger es la paciencia.

Un blog es una obra en progreso (work in progress, dirían en inglés) que se escribe día a día y que la mayor parte de las veces no ofrece frutos de inmediato. Esto puede ser frustrante para el blogger si no entiende que el blog debe alcanzar cierta masa crítica (cierta dimensión) antes de poder acceder al éxito que está buscando. Por más calidad que posea lo que escribimos, por más originales que sean los artículos y por más ingenioso y divertido que nos parezcan nuestros textos, es difícil que un blog con 20 entradas tenga el mismo éxito que uno que lleva años de trabajo a cuestas y que tiene 10 mil artículos en sus archivos. Simplemente, es imposible.

Cuando creamos una entrada, debemos ser conscientes de que en el otro plato de la balanza hay muchos kilos de peso, y que estamos añadiendo un pequeño grano de arena, o una piedrecita minúscula. Y nuestro blog difícilmente llamará la atención a menos que tengamos algo que ofrecerle al lector. Y la mayor parte de los visitantes no se conformarán con unos cuantos artículos, aún cuando les parezca que lo que escribimos es bueno, o digno de mención.

 

Claro que existen casos en que las cosas se dan sorpresivamente rápido, en los que un blog es notado rápidamente y alcanza cierto éxito desde un inicio, pero esto es una excepción, más que la regla. Conozco blogs excelentes, geniales, que apenas reciben atención ya sea porque se encuentran aún en sus fases iniciales o porque la frecuencia de actualización es demasiado baja.

El blogger, pues, debe armarse de paciencia. Debe esforzarse en cada entrada, pero no es lógico que su ánimo decaiga si ha escrito sólo 50 artículos y el mundo parece haberse olvidado de él. Recordemos que el blogging es una carrera de fondo, no de velocidad. A veces tratamos de acelerar las cosas publicando una gran cantidad de material, pero corremos el riesgo de indigestar al lector, de ser poco cuidadosos y, lo más importante, de que nuestro esfuerzo sea infructuoso y escribir en el blog se convierta en una tarea que se realiza por obligación y no por placer.

Hay un dicho popular muy conocido que dice: “Despacio, que llevo prisa”, y así es como debemos conducirnos en el blog: Pasos lentos para no cansarnos, pero pasos firmes, en la dirección apropiada y un buen par de zapatos para resistir los cientos o miles de kilómetros que tenemos por delante.

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