El nombre del blog
Ponerle nombre a un blog no es, como podría pensarse de primera intención, algo sin importancia, o secundario. Por lo general, es lo primero que ve el lector cuando entra a nuestro sitio, y lo que más fielmente permanece en su memoria.
No son pocos los blogs sin un título visible (o sin él, de plano) y esto, por lo menos desde mi perspectiva, me parece un grave error. No solamente porque va en contra de las reglas del SEO (Search Engine Optimization), sino porque el lector no sabe en dónde está.
También puede darse la situación de que el blog no indique de qué trata éste, o de que dé una idea errónea al respecto. Muchos blogs cambian de temática con el tiempo, pero el nombre permanece inalterable y en estos casos, aunque nos duela, lo más inteligente es cambiar de nombre a nuestra página web. Se perderán algunos lectores, pero ganaremos en claridad, en congruencia.
El nombre de nuestro blog puede, en algunos casos, ser la clave del éxito o del fracaso, atraer a cierto tipo de público y alejar a otro y ayudar o impedir que ganemos reputación en la red.
Como se ve, no es un asunto trivial.