¿Escribir para el lector?
Una de las preguntas más difíciles de responder es: ¿Para quién debe escribirse? ¿Para uno mismo? ¿Para el lector?
Los periodistas profesionales saben perfectamente que sus columnas deben cumplir una función: Entretener e informar al lector. En este caso, todas y cada una de las palabras deben cumplir un objetivo, que es comunicar al lector aquello que desea saber, o proporcionarle un momento de diversión, de esparcimiento. En este caso, podríamos decir que se escribe para el lector.
Sin embargo, un blog es algo ligeramente distinto: Hay más libertad y, por lo general, el blogger es el dueño del medio de comunicación en el cual escribe. No tiene un jefe mirando sobre su hombro y, en términos generales, tiene la posibilidad de poner lo que se le antoje. Si bien su público suele ser más reducido que el de un medio tradicional, esto no siempre es así y hay blogs que cuentan con un universo de lectores numeroso, tanto como el de muchos medios tradicionales o más.
Y si bien la gran mayoría de los bloggers escribimos por el simple gusto de hacerlo, existe también cierta presión por parte de los lectores para que se aborden ciertos temas y se eviten otros. Con el tiempo, el blogger comienza a darse cuenta que ya no está escribiendo lo que desea escribir, sino lo que el público exige de él, y esto es un grave error, pues junto con dicha tendencia, el gozo de la escritura comienza a menguar, aunque el universo de lectores crece y esto genera un tipo diferente de satisfacción.
Pienso que todo blog debe ser una combinación de ambos enfoques: Escribir lo que al blogger le apasione y, al mismo tiempo, proporcionar al visitante una lectura entretenida y a la medida de sus necesidades. Esto no es sencillo, pero puede hacerse y esto, entre otras cosas, es lo que hace que el blogger adquiera “oficio” y se vuelva más intuitivo con respecto a los temas que funcionan y los que no.