Un blog personal
Siempre me ha provocado cierto conflicto filtrar información privada en mis blogs. Es una lucha constante ya que entiendo que es difícil mantenerse completamente al margen, decir las cosas desapasionadamente y no expresar la propia opinión. Lo he intentado muchas veces y siempre he fracasado (estruendosamente). Cada vez que intento no inmiscuir mis puntos de vista personales en lo que escribo, el blog comienza a parecerme algo tedioso, aburrido, poco atractivo.
Pero una vez que retomo el tono personal, comienzo a divertirme en serio y lo difícil es no decir más de lo que pienso, ya que inevitablemente se filtrarán detalles sobre mí que prefiero mantener fuera del blog.
¿Cómo hallar el equilibrio?
No se puede. Es como caminar sobre la cuerda floja por primera vez, sin red de seguridad, a 300 metros de altura y sin una barra para equilibrarnos, con un viento de 30 kilómetros por hora. Caeremos, eso es seguro. Tal vez por eso mucha gente termina escribiendo su autobiografía, aunque a nadie le interese. Y un blog, por su propia naturaleza, es el sitio idóneo para hacerlo, pero me resisto. No me gusta la idea de mezclar mi vida privada con lo que publico, pero tampoco puedo dejarla completamente fuera, porque dejaría de ser yo.
La mejor aproximación a una solución es crearme ciertos temas tabú. Hablar de todo, excepto de ciertas cosas. Decir lo que opino con franqueza pero encender luces rojas por todos lados cuando el tema derive hacia algunos temas.
Algunos pensarán que es tonto tener un diario online y no hablar de todo lo que me pasa, o todo lo que pienso, pero la respuesta a todo esto se llama pudor. Aún conservo algo de esto y no sé si se trate de algo bueno o malo, pero ahí está. Probablemente algún día desaparecerá, pero no hoy.