Get Things Done

Siempre he pensado que una de las cosas más fáciles de perder es el tiempo. Se nos escurre entre los dedos como si fuera agua, aunque la imagen del mercurio líquido, tan escurridizo, me gusta mucho más. Si he de ser sincero, no soy una autoridad cuando se trata de hablar del famoso GTD (Get Things Done o Dejar las cosas hechas). Siempre tengo una lista enorme de pequeñas (y de grandes) cosas por hacer, y no siempre lo consigo. Más bien: Raramente lo consigo.

Lo que sí puedo decir a mi favor es que he intentado todos y cada uno de los métodos que se me han ocurrido, que recomiendan los sitios y las personas especializadas en esto, que creo listas, uso calendarios, uso un diario bastante detallado y programo con el mayor cuidado las cosas que debo hacer cada día, cada semana, casi cada hora… pero tengo una tendencia difícil de modificar: Me cargo de deberes y al final resulta que no puedo con todos ellos, que me doblo ante la carga y que termino sin prestar atención a lo realmente relevante, a aquello que tal vez debería dejar para después, o eliminarlo definitivamente de mi lista.

El problema de todo esto es que, como algunos, soy un acaparador, una especie de obsesivo que no puede dejar las cosas ir, que me cuesta un trabajo enorme rendirme, admitir que no puedo hacerlo todo, que hay tareas que están más allá de mis capacidades o más allá del tiempo que tengo disponible.

Y es ahí precisamente donde radica el núcleo de la eficacia, de la eficiencia: Evaluar con objetividad los objetivos y las capacidades y entender de qué somos capaces y de qué no, y reducir la lista de tareas pendientes hasta que sea nuevamente compatible con la vida.

Una tarea realmente difícil.

  1. andresborbon posted this
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