En busca de la originalidad



El principal enemigo de la originalidad es el miedo. Es mentira que para atreverse a probar algo nuevo sea necesario no tener nada que perder. Los verdaderos emprendedores son personas que a pesar de haber conseguido cierto éxito, deciden aceptar el reto y en vez de aferrarse a sus logros y seguir el camino conocido, optan por continuar la búsqueda.

Los riesgos, sin embargo, deben ser calculados, y la primera pregunta que hay que hacernos es: ¿Estamos dispuestos a asumir el fracaso y sus consecuencias? Si la respuesta es “sí”, entonces podemos seguir adelante. En caso de que la respuesta sea “no”, habrá que pensar de nuevo si realmente deseamos seguir el camino creativo.

Los cambios pueden ser activos o pasivos: Introducir un elemento nuevo o eliminar uno ya existente. El punto intermedio entre estos dos es modificar la naturaleza o estructura de lo que hacemos. Una metamorfosis, por así decirlo.

Son, pues, tres las métodos para conseguir el cambio: Creación, transformación y eliminación. Pero las cosas no siempre son así de simples, pues frecuentemente la introducción de un elemento nuevo implica añadir una pizca de cada uno.

La idea fundamental detrás de todo esto es presentar ante nuestro público (nuestros clientes, espectadores o conocidos) un estímulo diferente o a un abordaje inesperado de un tema ya conocido.

Estos cambios no tienen por qué ser radicales y masivos: Podemos insertarlos lentamente, pero siempre bajo una agenda y después de haber meditado largo y tendido el asunto entero. La improvisación es para los virtuosos, pero la mayor parte de nosotros no lo somos, así que tomemos las cosas con calma y todo irá bien… a menos que fracasemos.

Y si fallamos, si nuestra idea no tiene éxito al primer intento, siempre podemos replantearnos el asunto y hacer los cambios necesarios, o desistir del enfoque y abordar el asunto desde una faceta distinta. Las personas creativas saben que el producto final es resultado de la búsqueda, y que esta requiere tesón, paciencia y una alta tolerancia a la frustración que provoca el fracaso.

Pero no hay nada que se compare al éxito: Innovar lleva consigo la enorme satisfacción de poner en el mundo algo que antes no estaba ahí. No importa si los demás lo ven o no. Tarde o temprano los logros se abren camino, cuando los demás están preparados para apreciarlos.

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