Razones para NO abrir un blog

Hay muchas razones para escribir un blog. Si estás leyendo esto, muy probablemente ya conocerás algunas, pero también hay motivos para no escribirlo, o para abandonarlo, o para replantearte la viabilidad del proyecto.
Esta es una lista de las razones para NO escribir un blog:
1) El fracaso.
Si temes fracasar, no escribas un blog, porque este será una fuente constante de frustraciones, de problemas, de incomprensión (real o imaginaria) por parte de tus lectores. Sobre todo si es tu primer blog “en serio”. Tus esfuerzos por hacerlo popular te harán caer una y otra vez, y los primeros meses (con suerte) será un territorio desierto que te llenará de dudas, de la convicción de que has errado el camino.
2) Hacer el ridículo
Otra cosa que sucederá, casi con toda seguridad, es que harás el ridículo, o te ridiculizarán (no es lo mismo, pero se parece). Un blog nuevo es visto siempre como un blog más, otro entre la lista de los millones que ya existen, e inevitablemente serás víctima de quienes se burlen de tus primeros esfuerzos, los pongan en duda, le encuentren el lado flaco o te ataquen con burlas insensibles tras cada frase, ante cada intento ingenuo de lograr cierta originalidad. Débiles e inseguros como somos todos los bloggers novatos, caerás en los lugares comunes creyendo que has inventado el hilo negro y habrá siempre quien señale que has escrito la enésima versión de aquel tema tan conocido, quien te ridiculice, quien te ataque (a veces con conocimiento de causa, a veces por el puro placer sádico de lastimar al indefenso).
3) Exponerte a la crítica
Ser criticado es el pan nuestro de cada día en el trabajo de los bloggers, dada la naturaleza misma del medio con el que trabajamos y que casi por definición es una vía de comunicación bidireccional. El blogger escribe, da sus puntos de vista o cuenta sus experiencias y el lector, si así lo desea, responde. Estas respuestas son, muchas veces, bien informadas pero cáusticas, tanto que ponen el dedo en la llaga y te harán ver tus deficiencias, ya sea a la hora de escribir o en las afirmaciones que haces, que con frecuencia tienen errores o no están documentadas exhaustivamente.
La crítica a veces puede ser agria, dura y aplastante, demostrando que eres un verdadero imbécil. Ocasionalmente, se trata de opiniones amables y constructivas, que de todas formas exponen tus deficiencias aunque lo hace con más tacto, con más benevolencia y generosidad.
4) Monetizar el blog
El dinero es siempre un tema espinoso. Para sacarle unos cuantos centavos al blog hay que trabajar mucho, y para que estos se conviertan en dólares es preciso ceñirse a un programa de publicación, mostrar contenido relevante o atraer (de alguna otra forma) un buen número de lectores para que tu blog sea atractivo a los anunciantes. Todo ello requiere ingentes cantidades de trabajo, aprender una infinidad de cosas y dedicar tiempo a la promoción de tu espacio. Y aunque el blogger haga todo esto, nada le garantiza que los ingresos comenzarán a llegar pronto, por lo que deberás armarte de paciencia y construir un sitio cuyo contenido destaque por su solidez, su coherencia y su compromiso con el lector. Habrá de robarle horas al sueño, a la familia o a los amigos, y tendrás que saber levantarte cada vez que caigas.
Y cuando el dinero comience a fluir (o cuando los lectores piensen que eso está sucediendo) serás severamente criticado ya que hay quienes piensan que la honestidad y las ganancias económicas no se llevan bien, o que de plano son excluyentes.
5) Descubrir tu propia voz
La posibilidad de afinar tu voz personal, tu particular forma de pensar y expresarnos es un “riesgo” latente en los bloggers. No sucederá si escribes un par de artículos a la semana, pero si haces de la escritura un hábito, poco a poco comenzarán a aparecer en el horizonte tus propios rasgos, que se transmitirán a las palabras y que serán visibles para los lectores. No es posible escribir honestamente sin mostrar algo (o mucho) de lo que eres, por lo que si bien hallarás tu propia voz, también te encontrarás a ti mismo a través de los temas que eliges, de la posición que adoptas y de las decisiones que debes afrontar. Aunque el blogger piense que un nombre falso y el velo que impone internet lo ocultarán de los demás, en realidad sucede todo lo contrario: Es un vehículo que nos muestra dos cosas: Si en realidad amamos la escritura y qué clase de persona somos. Quien tema conocer estas respuestas, o que los demás se asomen a su interior, no debe escribir un blog
6) Hacer amigos
En un principio, pensarás que aquellos que te acompañan en el blog son tus amigos. Y lo son en la medida en que sientan que perteneces a su grupo. Sin embargo, las cosas pueden cambiar bruscamente si tu blog despega y se hace popular, si obtienes ganancias económicas o si consigues algo de éxito, ya sea a través del prestigio o de la monetización. Quienes se comportaban como tus amigos pueden volverse tus detractores, y aquellos que eran amables se tornarán críticos. La mejor forma de conseguir enemigos en un blog es triunfar. No me refiero a competir en audiencia con el New York Times, sino a lograr cierto renombre, una posición elevada en los ránkings o, de plano, cambiar tu actitud porque de pronto ya no tienes tiempo para interactuar con tus lectores como antes lo hacías, pues de pronto unas decenas se convierten en varios cientos y no hay quien pueda mantener un estrecho contacto con tantas personas y al mismo tiempo ser productivo.
Si todo lo anterior no te ha disuadido, entonces escribe un blog y pon en ello todo tu empeño.
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